Edición 100
Patrimonio
Uberlinda Vera, guardiana de las flores de hojalata y papel de la pampa

Uberlinda Vera, guardiana de las flores de hojalata y papel de la pampa

Reconocida como “Tesoro Humano Vivo”, la artesana mantiene una tradición centenaria del arte funerario salitrero y trabaja por preservar la identidad de Tarapacá.

 

Con más de 30 años de trayectoria, Uberlinda Inés Vera Cofré, artesana nacida en la oficina salitrera Victoria en 1951, se ha convertido en una de las últimas mujeres que mantienen viva la confección de coronas funerarias de flores de papel y hojalata, legado patrimonial de las oficinas salitreras del norte de Chile.

Este oficio, transmitido por generaciones de mujeres pampinas, nació como respuesta al implacable sol del desierto, que marchitaba de inmediato las flores naturales en los cementerios. Gracias a su creatividad y perseverancia, los camposantos se llenaron de color, convirtiéndose en verdaderos jardines en medio del desierto.

“Yo me enamoré mucho de las flores de lata. Decía: yo voy a aprender, yo voy a hacer coronas y me voy a dar el gusto de hacerlas”, recuerda Uberlinda sobre sus inicios, inspirados por artesanas como Elena Fajardo y Berta Bruna.

Tras el cierre de la salitrera Victoria, su familia, como muchas otras, abandonó la pampa. En Pozo Almonte, encontró un camino para seguir creando, enseñar a su esposo y sostener esta actividad como fuente laboral.

Hoy, Uberlinda es reconocida como “Tesoro Humano Vivo” por la UNESCO, distinción otorgada a portadores de conocimientos esenciales para la memoria cultural del país. Sus creaciones siguen adornando las tumbas salitreras y han sido exhibidas en concursos y muestras en distintas ciudades.

En tiempos donde muchas tradiciones se desvanecen, el legado de Uberlinda continúa floreciendo como una memoria viva del desierto y de las mujeres que levantaron su historia entre salares, rieles y viento del desierto. “No podemos dejar que se apague esta cultura. Mientras yo viva, esto no se pierde, y a las nuevas generaciones hay que enseñarles para que no nos borren de la historia”.

Su compromiso patrimonial la ha llevado también al trabajo comunitario: fue presidenta de la Corporación Nacional Hijos del Salitre, liderando iniciativas de restauración en antiguas oficinas, y creó el grupo Hijas del Salitre, para reunir a quienes mantienen vivo el legado pampino.

“Este trabajo es maravilloso. Todo se hace con paciencia y con amor. Es una demostración del cariño y el apego a nuestra cultura pampina”, finalizó la artesana.

 

 

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