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Agricultores locales están generando un producto propio y con identidad, gracias a la iniciativa de investigación de esta casa de estudios para implementar el proyecto Vino del Desierto. El 2020 la compañía minera se sumó a esta alianza, para la formación de nuevos productores vitivinícolas.
Hace veinte años comenzaron con un equipo conformado por académicos de la Facultad de Recursos Naturales Renovables de la Universidad Arturo Prat (Unap) de Iquique. Un equipo con experiencia en la agricultura del desierto.
Se trata de Vino del Desierto, un proyecto dedicado al cultivo y producción enológica que actualmente está en la etapa de transferencia de plantas a vitivinicultores en el desierto más árido del mundo. “Esperamos entregar las plantas a los vitivinicultores que se han capacitado en las etapas previas. De esta manera, podrán contar con sus propias parras y generarán su propio vino del desierto”, cuenta Marcelo Lanino, director del proyecto.
Lanino también recordó que, a fines del 2020, Teck se sumó a esta iniciativa apoyando un programa de capacitación a agricultores de la Provincia del Tamarugal, instancia que los preparó para la producción de vid en el desierto.
Juan Pablo Vega, gerente de Gestión Comunitaria de Teck Quebrada Blanca, destacó el compromiso y los avances técnicos que han alcanzado en estos tres años de alianza. “Nos tiene muy contentos porque permitió contribuir al desarrollo regional y, particularmente, al desarrollo de la agricultura en el Tamarugal. El proyecto tiene características muy importantes. Representa una oportunidad de negocio nueva para los agricultores de la provincia y, por otra parte, genera un producto que se vincula a la historia y la tradición vitivinícola que estuvo presente en esta zona”, sostiene Vega.
Por estos días, los participantes del proyecto se encuentran preparando sus terrenos, de acuerdo a las especificaciones técnicas entregadas por la Unap. “El principal desafío es lograr la transferencia y el acompañamiento que entregará la universidad que, con el apoyo de Teck, permitirá que los primeros vinos de los vitivinicultores puedan ser comercializados a partir de 2026”, comenta Marcelo Lanino.
El académico precisa que, después de esto, podrán enfrentar el mercado nacional. Y va más allá: “Con el apoyo de Prochile podrán realizar la exportación de los vinos a un mercado que considera a los vinos denominados de nicho en Estados Unidos”.
“Lo diferente que tienen estos vinos es que son generados en una zona que no se encuentra incluida en las zonas tradicionales: en el desierto más árido del mundo, con condiciones edafoclimáticas únicas. Esto se traduce en vinos diferentes, tanto en nariz como en boca, se presentan notas salinas, aromas intensos a frutas tropicales como piña y frutos rojos”.
“El proyecto tiene características muy importantes. Representa una oportunidad de negocio nueva para los agricultores de la provincia y, por otra parte, genera un producto que se vincula a la historia y la tradición vitivinícola que estuvo presente en esta zona”.
Vino del Desierto obtuvo una medalla de Oro en el Concurso Catad´Or Wine Awards el año 2020 y dos medallas de Oro en el mismo concurso el año 2023, una para la cepa Tamarugal y otra para Gros Colman.