Una
publicación
Actriz, profesora y mediadora del Festival Teatro a Mil, impulsa procesos artísticos que fortalecen la expresión, la comunidad y la educación de niñas y niños. Conoce más de su experiencia en el teatro.
La mediación cultural es hoy uno de los puentes más relevantes entre las artes escénicas y las comunidades, y en ese cruce se sitúa el trabajo de Pamela Silva Lagos, actriz y profesora de Artes Escénicas, quien participa como mediadora del programa Pequeñas Audiencias del Festival Teatro a Mil, desarrollando procesos creativos con niñas y niños.
Formada en la Escuela de Teatro de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Pamela inició su trayectoria desde la actuación, para luego profundizar su vocación en el ámbito educativo. “Después de la experiencia de formarme como artista, vino la pregunta por los espacios laborales y ahí me encontré con la educación. Comencé a sentir la necesidad de especializarme y por eso decidí cursar la pedagogía en artes escénicas”, explicó Silva.
Ese recorrido la ha llevado a desempeñarse en distintos niveles educativos, desde enseñanza básica hasta educación superior, experiencia que define como profundamente enriquecedora. “El teatro es una de las formas de expresión más naturales del ser humano. Nos permite contar historias, plantear pensamiento crítico y mirarnos como sociedad. Un niño que aprende a expresar sus ideas y emociones desarrolla habilidades comunicativas que amplían sus posibilidades de desenvolverse en el mundo”.
MONTAJES ESCÉNICOS
Actualmente, Pamela participa en experiencias que permiten a niños ser parte de montajes junto a artistas profesionales, como la compañía La Patogallina, con más de 30 años de trayectoria. “Muchos niños llegan aislados o con dificultades para vincularse, y en el teatro encuentran un lugar donde pueden ser ellos mismos, equivocarse, mostrarse vulnerables y ser respetados en esa vulnerabilidad.
Ahí se crean lazos muy fuertes y se comprende el sentido de lo colectivo”, comentó la profesional.
Su trabajo también pone especial énfasis en el valor del teatro dentro de las comunidades, donde la práctica escénica se transforma en un espacio de encuentro, respeto y construcción de vínculos.
“Cuando una comunidad necesita sanar, ser escuchada o visibilizar sus problemáticas, el teatro se convierte en una plataforma poderosa, incluso desde la ficción”, sostuvo Pamela.